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Observa las señales

En ocasiones basta con atender estas señales, para encontrar el desequilibrio y encarar qué emociones tengo que gestionar para sacar a la luz nuestros sentimientos y dirigirlos de forma creativa.
El cuerpo se convierte así en un milagroso vehículo de nuestra conciencia y tenemos el deber de apreciarlo y cuidarlo. 
Mímate.
Cuando pregunto a alguien cuanto se mima, casi siempre miran con cara de extrañeza. A la mayoría mimar nos suena a lo que hacemos con los demás pero nunca con nosotros mismos. La idea de cuidarnos muchas veces es un concepto extraño, eso cuando no nos parece ser egoístas. 
Si te cuesta, empieza por dedicar una hora a la semana a hacer lo que más te apetezca. Con el tiempo veras que decrece tu malhumor y malestar. No es necesario hacer grandes cosas, a veces detalles simples como decir NO, cuando no te apetece algo es suficiente para sentirte bien y subir tu autoestima. 
Haz una lista de distintas cosas con las que te gustaría mimarte, y luego poco a poco empieza a cuidarte. Objetivo: ¡ser feliz¡. 
Entrenamiento emocional. 
Siéntate con tranquilidad y cierra los ojos. Agradece todo lo bueno que tienes, y especialmente la salud de tu cuerpo y la manera en que te sirve, haciendo hincapié en las zonas en las que sientas alguna molestia. Con toda tu fuerza centra tu atención, en la zona donde sientas algún dolor y pregúntate que necesitas para sentir alivio. Abre tu corazón y tu mente para reconocer y actuar según las claves que te de tu cuerpo. Aprende a escuchar la sabiduría de tu cuerpo. 
Fuente. Se positiva. Sue Patton

 

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